Mirador al Valle de Samuño - Les Cruces (885 m)

Mirador al Valle de Samuño - Les Cruces (885 m)

Un balcón sobre el Valle de Samuño, entre el Picu Cogollu y la Sierra de la Espada, donde montaña, pueblos y memoria minera comparten paisaje

Desde Les Cruces, a 885 metros de altitud, la mirada se abre sobre una de las panorámicas más bellas y expresivas del Valle de Samuño. Frente al visitante se levanta la Sierra del Rebullu, con referencias como el Picu Cogollu, Felechosa y el Picu Espines o Cogollín, mientras que la Sierra de la Espada acompaña visualmente el recorrido hacia el Mayáu Miguel.

Bajo estas alturas, el valle desciende entre praderías, bosques, caserías y pequeños núcleos como La Fernosa, La Inverniza, El Tendiyón o El Pumarón. Cada collado, cada camino y cada prado hablan de generaciones que aprendieron a vivir entre la dureza del relieve y la riqueza de sus recursos. 

El Valle de Samuño es también uno de los grandes paisajes de la memoria minera asturiana. En sus fondos y laderas se desarrolló una intensa actividad vinculada al carbón, que transformó la economía, el poblamiento y la identidad del territorio. Hoy esa historia permanece viva en sus pueblos, en los antiguos caminos, en las trazas industriales y en el relato del Ecomuseo Minero Valle de Samuño.

Les Cruces es además lugar de paso y encuentro entre caminos. Desde aquí se puede continuar hacia La Colladiella, siguiendo el itinerario procedente de la Campa Urbiés y el Alto La Mozqueta, o avanzar por la Sierra de la Espada en dirección al Mayáu Miguel, dentro de la Vuelta a Langreo.

Es un mirador que invita no solo a contemplar, sino también a caminar, interpretar y sentir Samuño como uno de los paisajes más intensos y cargados de memoria del Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras.