Senda del Camín d'Acéu

Senda del Camín d'Acéu

Un camino histórico sobre las hoces del Nalón, entre restos de calzada, cabornos centenarios y grandes vistas de los embalses y montañas de Sobrescobio

La Senda del Camín d'Acéu es uno de los recorridos con mayor interés histórico de Sobrescobio, dentro del Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Redes. Con inicio y final en Rioseco, la ruta recupera parte de un antiguo camino que salvaba las abruptas hoces del Nalón en dirección a Anzó, conservando tramos de empedrado, muros de contención y zonas talladas directamente sobre la roca.

El Camín d'Acéu se integra en el antiguo Camín Real del Sellón, una vía de comunicación utilizada durante siglos para conectar estas montañas con las tierras de León. La tradición local y la interpretación turística del itinerario relacionan además algunos de sus vestigios con el paso romano por la Cordillera Cantábrica. Durante la Edad Media, el camino tuvo también relevancia como ruta transmontana utilizada por peregrinos que, tras atravesar el Puerto de Tarna y seguir el valle del Nalón, se dirigían hacia Oviedo y San Salvador. 

La ruta comienza junto al aparcamiento de la Biblioteca Pública de Rioseco. Tras cruzar la carretera, el sendero asciende inicialmente entre árboles hasta alcanzar el cruce donde coincide con la PR-AS 122 Ruta de la Calzada Romana. Desde aquí se toma el ramal que conduce hacia los tramos más antiguos del Camín d'Acéu. 

Uno de los elementos más interesantes del recorrido son los restos de las antiguas canteras de roca caliza, de las que se extraían las piedras empleadas para acondicionar la vía y construir los muros laterales que permitían salvar las fuertes pendientes. En distintos puntos pueden reconocerse todavía superficies labradas, empedrados y estructuras que ayudan a comprender la complejidad de abrir un camino por estas laderas. 

El sendero continúa en ligero descenso hasta internarse en una zona de bosque donde aparecen magníficos cabornos, viejos castaños de gran porte y formas retorcidas que constituyen otro de los grandes atractivos de la ruta. Naturaleza y patrimonio se mezclan así a lo largo de un camino utilizado por generaciones de viajeros. 

Más adelante se alcanza el paraje de Los Infiernos, sobre el caserío de Anzó. En este sector se conservan algunos de los mejores tramos de empedrado y de los llantones o muros de contención de la antigua vía. Desde este punto se obtienen además excelentes vistas hacia el embalse de Tanes y las montañas que cierran el valle. 

El regreso asciende de nuevo hasta enlazar con la Ruta de la Calzada Romana y desde allí retorna a Rioseco. Existe también una variante algo más larga que desciende hasta el Barranco de Anzó antes de recuperar la calzada y permite, para senderistas que quieran prolongar la excursión, continuar hacia la Majada de La Gamonal, uno de los grandes balcones panorámicos de Sobrescobio. 

Las vistas son otro de los valores destacados del Camín d'Acéu. Desde sus zonas elevadas se contemplan los embalses de Rioseco y Tanes, la Sierra del Crespón, la Sierra Bermeja y el Cuyargayos, además de los bosques y pueblos que componen el paisaje de Sobrescobio. 

A lo largo del recorrido existen además paneles interpretativos dedicados al origen del camino, su relación con el tránsito romano y medieval, el trabajo de los canteros y su utilización por comerciantes, arrieros y peregrinos. Es, por tanto, una senda especialmente interesante para recorrer el paisaje mientras se interpreta la historia de las comunicaciones a través de la montaña asturiana.