Vega de Brañagallones
En la cabecera del concejo de Caso, a 1.215 metros de altitud, se abre la impresionante Vega de Brañagallones, una amplia pradera de origen glaciar encerrada entre bosques y grandes relieves montañosos. Su espectacular emplazamiento la convierte en uno de los paisajes más reconocibles del Parque Natural de Redes, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 2001.
La vega ocupa el fondo de un antiguo modelado glaciar y aparece rodeada por extensos hayedos, arandaneras y cumbres calizas, entre las que destaca la poderosa silueta del Cantu l’Osu. Sobre la gran pradera se dispersan cabañas y construcciones ganaderas que recuerdan el aprovechamiento tradicional de estos pastos de altura durante los meses de verano. Turismo Asturias señala que en otro tiempo numerosas familias ganaderas permanecían aquí estacionalmente, organizando el uso de los pastos mediante turnos familiares.
El propio topónimo Brañagallones guarda relación con el urogallo cantábrico: los gallones eran los urogallos que habitaban estos bosques y en el entorno llegaron a documentarse varios de sus tradicionales cantaderos. El lugar resume así algunos de los valores ecológicos que han hecho de Redes uno de los espacios naturales más sobresalientes de la Cordillera Cantábrica.
Brañagallones es también uno de los grandes destinos senderistas del Valle del Nalón. La ruta clásica parte de Bezanes y recorre algo más de diez kilómetros de ascenso hasta la vega, atravesando majadas tradicionales, miradores naturales y el singular túnel del Crestón, antes de internarse en un magnífico hayedo. El itinerario completo de ida y vuelta supera los 20 kilómetros y permite realizar una auténtica inmersión en los paisajes de montaña de Redes.
En la propia vega se encuentra además el Refugio de Brañagallones, desde el que parten numerosos recorridos hacia la alta montaña del parque. Brañagallones funciona así como puerta de entrada a algunos de los sectores más salvajes y mejor conservados de Redes.
Pero su verdadero valor está en la armonía del conjunto: una gran pradera modelada por los hielos, bosques maduros, cabañas, ganado y montañas forman un paisaje cultural y natural construido durante siglos.
Llegar a Brañagallones es descubrir uno de los grandes paisajes del Valle del Nalón: un lugar donde la huella de los glaciares y la vida tradicional de las brañas todavía pueden leerse sobre la montaña.