Senda al Molín del Ponticu

Senda al Molín del Ponticu

Un sencillo paseo circular por Ladines entre arquitectura tradicional, castañedos y espléndidas vistas, con un antiguo molino restaurado como protagonista

La Senda al Molín del Ponticu es un pequeño itinerario circular por Ladines, en Sobrescobio, ideal para combinar un paseo por uno de los pueblos de Redes con la visita a un interesante elemento del patrimonio etnográfico local. Su escasa longitud y dificultad permiten disfrutarla como una excursión tranquila y apta para un público muy amplio. 

El recorrido comienza en la plaza de Ladines, donde se encuentra el panel señalizador. Las primeras calles permiten descubrir el caserío tradicional del pueblo, pasando junto a un pilón y el lavadero La Fuente, antes de continuar entre casas con corredores hasta alcanzar la iglesia de San Pedro

Tras dejar atrás las antiguas escuelas, el camino abandona progresivamente el núcleo urbano y avanza entre praderías y pomares hasta internarse en un espeso castañedo. En este ambiente forestal aparece el desvío que conduce al gran protagonista de la ruta: el Molín del PonticuAyto Sobrescobio

El molino se encuentra restaurado y conservado para su visita. En su interior puede observarse el sistema tradicional de molienda y un panel explica su funcionamiento. En la parte posterior, unas escaleras permiten acercarse a los canales que conducían el agua necesaria para mover el mecanismo del molino, haciendo de este punto una pequeña pero valiosa lección de patrimonio hidráulico y cultura campesina. 

Tras visitar el molino, la senda regresa al camino principal y enlaza con el denominado Camín del Ponticu. Una suave subida conduce hasta La Lláscara, uno de los mejores puntos panorámicos del paseo, desde donde se contempla Soto de Agues y la Sierra del Crespón

El tramo final vuelve a introducirse en Ladines, callejeando entre sus construcciones tradicionales hasta regresar a la plaza. De este modo, en apenas unos kilómetros la ruta combina arquitectura rural, paisaje, bosque y patrimonio etnográfico, mostrando cómo el agua y los molinos formaron parte esencial de la vida cotidiana de las comunidades de montaña.