Abantru

Abantru

Un pueblo de piedra colgado sobre el valle del Nalón, donde hórreos, calles empinadas y antiguas casas conservan intacta la esencia rural de Redes

En una ladera soleada del concejo de Caso, dentro del Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Redes, se encuentra Abantru, un pequeño pueblo que conserva con especial autenticidad la arquitectura y la forma de vida tradicional de la montaña asturiana.

La aldea pertenece a la parroquia de Tañes y se sitúa a unos 540 metros de altitud, a unos siete kilómetros de El Campu, capital del concejo. Su emplazamiento elevado y orientado al sur le proporciona muchas horas de sol y excelentes vistas hacia el valle del Nalón y el entorno del embalse de Tanes. 

Abantru destaca sobre todo por la calidad de su arquitectura tradicional. Grandes casas de piedra, cuidados trabajos de cantería, corredores y construcciones auxiliares forman un conjunto rural de gran interés. Entre ellas sobresalen numerosos hórreos y paneras centenarios, testimonio de una economía agroganadera basada durante siglos en el aprovechamiento de los recursos de estas montañas. 

Sus calles estrechas y empinadas se adaptan a la pendiente y refuerzan la sensación de encontrarse en un pueblo donde el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Uno de sus elementos más singulares es la campana utilizada tradicionalmente para llamar al conceyu, símbolo de las antiguas formas de organización y vida comunitaria de las aldeas casinas. 

Abantru formaba parte de la histórica Tercia de Tanes, junto con Tanes y Prieres. Las tercias fueron una antigua forma de organización rural en la que varios caseríos parroquiales compartían obligaciones y tributos. Hoy, recorrer estos tres pueblos permite acercarse a una de las expresiones más genuinas de la cultura tradicional de Caso. 

Desde el pueblo, el paisaje se abre hacia el río Nalón, que serpentea al fondo entre bosques y montañas antes de ensanchar sus aguas en Tanes. Esa relación entre arquitectura y naturaleza es precisamente uno de los mayores atractivos de Abantru: las casas parecen crecer directamente de la ladera y formar parte del propio paisaje.

Abantru es uno de esos pequeños pueblos de Redes donde merece la pena caminar despacio: piedra, madera, hórreos y conversaciones vecinales frente a un paisaje de montaña que todavía conserva el ritmo de la vida tradicional.