Mirador a las riberas del Nalón - Sama de Langreo

Mirador a las riberas del Nalón - Sama de Langreo

Un mirador para descubrir cómo la minería transformó las riberas del Nalón y cómo aquellas aguas negras volvieron a convertirse en un corredor de vida

Donde las aguas del Nalón bajaban negras

Aquí, donde el arroyo Triana entrega sus aguas al Nalón, el paisaje permite comprender una de las mayores transformaciones vividas por las cuencas mineras asturianas. Desde finales del siglo XIX, la minería, la industria y el crecimiento urbano cambiaron profundamente estas riberas y convirtieron al río en el gran eje del paisaje industrial de Sama y del Valle del Nalón. Mirador Sama AAFF.pdfPDF

La canalización del Nalón en 1896 permitió ganar nuevos terrenos al río y favoreció la expansión de la villa. Sobre una amplia superficie rellenada con estériles procedentes de las Minas de Santa Ana se creó el Parque Dorado, impulsado por el alcalde Antonio María Dorado y proyectado por el arquitecto Manuel del Busto. Inaugurado en 1905, nació al mismo tiempo como protección frente a las avenidas del río y como gran espacio público de paseo y encuentro. 

Mientras Sama crecía, sus riberas se llenaban de ferrocarriles, pasarelas, cargaderos, lavaderos de carbón y escombreras. El propio Nalón era una barrera que la ingeniería industrial tuvo que vencer. Desde este entorno se reconocen dos magníficos testimonios de aquel proceso: el Puente de Santa Ana o de La Maquinilla (1892), utilizado por pequeñas locomotoras mineras, y el Puente de Los Ingleses (1896), que conectaba las minas de Samuño y el grupo Modesta con el Ferrocarril de Langreo y, a través de este, con el puerto de Gijón. Mirador Sama AAFF.pdfPDF

Frente al mirador, en Los Llerones, la enorme escombrera del desaparecido Pozo El Ponticu (1918–1964) llegó a modificar la fisonomía del valle. Los finos de carbón y los sedimentos procedentes de una intensa actividad minera teñían entonces las aguas del Nalón de un característico color oscuro: aquellas “aguas negras” se convirtieron durante décadas en una de las imágenes más reconocibles de la cuenca hullera. Mirador Sama AAFF.pdfPDF

Desde finales del siglo XX comenzó otra transformación. El cierre y desaparición de muchas instalaciones mineras y las actuaciones de restauración ambiental permitieron recuperar buena parte de la funcionalidad ecológica del río. Hoy sus riberas vuelven a acoger bosque de ribera, aves acuáticas, peces y otros organismos propios de los ecosistemas fluviales atlánticos.

El Nalón no solo ha cambiado de color: ha cambiado de tiempo. Convertido de nuevo en corredor de vida, sus aguas continúan llevando la memoria de quienes hicieron del carbón, del río y de sus riberas una parte esencial de la historia de Sama, durante décadas uno de los grandes corazones mineros de España.