Ruta del Alba (PR-AS 62)

Ruta del Alba (PR-AS 62)

Una de las rutas más emblemáticas de Asturias, siguiendo el río Alba entre pozas, cascadas, bosques y las paredes cada vez más estrechas de las Foces del Llaímo

La Ruta del Alba (PR-AS 62) es uno de los itinerarios senderistas más conocidos del Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Redes y una de las excursiones clásicas de Asturias. Parte de Soto de Agues, en Sobrescobio, y sigue prácticamente en todo momento el curso del río Alba o Llaímo hasta alcanzar Cruz de los Ríos. El desfiladero y el curso fluvial que recorre la senda están protegidos como Monumento Natural

Tras atravesar Soto de Agues, pueblo de marcada arquitectura tradicional, se toma una amplia pista de tránsito restringido que penetra suavemente en el valle. El primer tramo discurre entre praderías, fincas y bosque, acompañando siempre al río y permitiendo disfrutar de un paseo cómodo y con poco desnivel. 

Este camino no es únicamente una ruta recreativa. Durante siglos fue utilizado por pastores y arrieros para comunicar este sector de Sobrescobio con el vecino valle de Aller y, posteriormente, tuvo también una función minera al emplearse para transportar el mineral de hierro procedente de la mina Carmen. El paisaje natural de hoy conserva así la huella de antiguos usos ganaderos, comerciales y mineros.

A medida que se avanza, el valle comienza a estrecharse y aparece el tramo más espectacular de la ruta, conocido también como Foces del Llaímo. El río se encaja entre paredes rocosas y el sendero avanza junto a una sucesión de rápidos, pequeñas cascadas, pozas de aguas transparentes, fuentes y arroyos. En épocas de abundancia de agua, especialmente durante el deshielo, el desfiladero adquiere todavía mayor espectacularidad. 

El camino llega finalmente a Cruz de los Ríos, una amplia pradería rodeada de bosque y montañas, con la silueta del Retriñón dominando el paisaje. Este enclave marca el final habitual del recorrido y dispone de una zona acondicionada para descansar antes de emprender el regreso por el mismo itinerario. 

El agua es el gran hilo conductor de la Ruta del Alba. Está presente en cada tramo: en el propio río, en las cascadas que descienden por las laderas, en los remansos y pozas, en las fuentes y pequeños regueros que atraviesan el camino. Junto a ella, los bosques de castaños, robles, avellanos y hayas completan uno de los paisajes fluviales más reconocibles de Redes. 

Su trazado cómodo y la ausencia de grandes dificultades técnicas hacen que sea una excelente opción para familias y senderistas poco habituados a la montaña, aunque completar la ida y vuelta supone recorrer cerca de catorce kilómetros. Es precisamente esa combinación de facilidad, paisaje y espectacularidad la que ha convertido a la Ruta del Alba en una de las experiencias imprescindibles del Valle del Nalón.