La Perallonga

La Perallonga

Un balcón privilegiado sobre el Valle del Nalón, donde las aldeas tradicionales, la montaña y la memoria minera se encuentran en un mismo paisaje

En las laderas de la parroquia de Ciañu, en Langreo, se encuentra La Perallonga, una pequeña aldea que conserva la esencia del poblamiento tradicional asturiano de montaña y que constituye uno de los mejores puntos para interpretar el paisaje del Valle del Nalón.

Situada a unos 625 metros de altitud, La Perallonga forma parte del conjunto de aldeas que salpican las montañas de Ciañu, un territorio donde durante siglos convivieron la actividad ganadera, los aprovechamientos forestales y una red de caminos que comunicaban los pequeños núcleos rurales. 

Su principal valor reside en su extraordinaria ubicación. Desde este enclave elevado se abre una amplia panorámica sobre el valle, permitiendo comprender cómo el relieve condicionó el asentamiento humano y cómo, con el paso del tiempo, las pequeñas aldeas de montaña convivieron con el crecimiento industrial de los fondos de valle. 

La Perallonga forma parte de la Senda Circular de Ciaño PR AS-41, una ruta que conecta algunos de los paisajes más representativos del Langreo rural y minero: Ciañu, El Navaliego, Cabaños, La Perallonga, Mayáu Miguel, La Nueva y el entorno del Pozo San Luis. El recorrido permite descubrir un territorio donde bosques de castaños, prados, antiguas aldeas y vestigios de la minería aparecen integrados en un mismo paisaje. 

El paso por La Perallonga representa uno de los momentos más destacados de la ruta, no solo por el valor del propio núcleo rural, sino por la sensación de encontrarse ante un auténtico mirador natural sobre las montañas y el valle. Desde aquí se entiende mejor la singularidad de las Cuencas Mineras: un espacio en el que la naturaleza y la industria no son realidades opuestas, sino capas de una misma historia territorial.

El entorno pertenece al ámbito del Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras, un espacio donde los valores naturales y culturales se combinan para explicar la evolución de este territorio. 

La Perallonga es una parada imprescindible para descubrir el otro Langreo: el de las aldeas, los caminos antiguos y los paisajes de montaña que, desde sus alturas, contemplan la historia minera e industrial escrita en el fondo del valle.