Santuario de Nuestra Señora de El Carmen
El Santuario de Nuestra Señora de El Carmen se encuentra en un pequeño núcleo de montaña situado al oeste de Lada. Aunque históricamente aparece frecuentemente citado como El Carmen de Lada —y antiguas fuentes integraban El Carmen dentro del ámbito parroquial de San Miguel de Lada—, en la división territorial actual pertenece a la parroquia de La Venta, la más pequeña del concejo de Langreo.
El templo fue levantado en el siglo XVII y presenta una arquitectura de gran sencillez. Tiene planta rectangular, una única nave y una fachada coronada por una característica espadaña de dos vanos. El pórtico fue construido en 1731. La vinculación de la población con el santuario quedó institucionalizada muy pronto: en 1668 se fundó una cofradía encargada de su protección y del mantenimiento del culto a la Virgen del Carmen.
El espacio que rodea la ermita forma parte también de su historia. En 1763, la cofradía plantó seis robles en la plaza del santuario, de los que actualmente se conserva uno, convertido en un auténtico testigo vegetal de más de dos siglos y medio de celebraciones y encuentros.
Durante mucho tiempo, El Carmen fue un importante lugar de peregrinación y religiosidad popular. Frente al templo se conserva la denominada Casa de Devotos, donde podían alojarse quienes acudían hasta el santuario. El edificio tuvo posteriormente uso como escuela de niños y actualmente funciona como centro social, manteniendo viva su vinculación con la comunidad local.
La gran celebración tenía lugar el 16 de julio, festividad de Nuestra Señora del Carmen. A ella se sumaba una tradición especialmente singular, la Soldadesca, celebrada el primer domingo de agosto y protagonizada por soldados ya licenciados que acudían a ofrecerse a la Virgen. Esta antigua costumbre continúa siendo recordada y celebrada por los vecinos de El Carmen.
El santuario permite descubrir además una faceta menos conocida de Langreo: la de sus aldeas, caminos históricos y paisajes rurales de media montaña, que coexistieron durante siglos con el desarrollo minero e industrial del fondo del valle.
El Carmen es, en definitiva, mucho más que una pequeña ermita rural: es la memoria de un antiguo lugar de peregrinación donde paisaje, religiosidad popular y vida comunitaria llevan encontrándose desde hace más de tres siglos.