Deslizamiento de Peña El Grayal (1648 m)
Dinámica de laderas / Dinámica paraglacial / Riesgos naturales
La montaña también busca su equilibrio. Durante las glaciaciones cuaternarias, una potente lengua de hielo ocupaba el entorno de Tarna y ejercía una enorme presión lateral sobre las paredes del valle.
Cuando el glaciar desapareció, esa presión dejó de existir y las laderas comenzaron a experimentar un proceso de reajuste. Bajo Peña El Grayal este fenómeno desencadenó un gran movimiento en masa que modificó profundamente la forma de la montaña.
La propia geología favoreció el proceso. La erosión glaciar actuó con mayor intensidad sobre los materiales más blandos situados en la base, dejando en resalte niveles de roca más resistentes. Al perder apoyo, grandes masas rocosas terminaron colapsando y desplazándose ladera abajo.
Paradójicamente, aquel gran desprendimiento generó terrenos de menor pendiente y suelos removidos que posteriormente resultaron adecuados para determinados usos agrícolas.
Peña El Grayal muestra así cómo un acontecimiento geológico aparentemente destructivo puede terminar condicionando incluso la forma en que las personas ocupan y aprovechan el territorio.
Es un paisaje donde glaciarismo, movimientos de ladera, agricultura y riesgos naturales forman parte de una misma historia.