Glaciares rocosos de Mongayu (1585 m)

Glaciares rocosos de Mongayu (1585 m)

Montañas de rocas que llegaron a fluir lentamente sobre el suelo helado y que hoy conservan la memoria de un clima mucho más frío

Periglaciarismo

Cuando los grandes glaciares de la Cordillera Cantábrica comenzaron a desaparecer, el paisaje no pasó inmediatamente a tener el aspecto actual. Durante un largo periodo continuaron dominando condiciones climáticas extremadamente frías.

En las laderas de los antiguos circos glaciares de Mongayu se desarrollaron entonces glaciares rocosos: grandes acumulaciones de fragmentos de roca que se desplazaban lentamente gracias a la presencia de hielo en su interior y al suelo permanentemente congelado.

Aunque a primera vista parecen simples pedreros, conservan una morfología característica formada por lóbulos, crestas y surcos, huellas del lento movimiento que experimentaron.

Estos depósitos constituyen valiosos registros paleoclimáticos porque permiten reconstruir la transición entre los ambientes glaciares y periglaciares que dominaron la Cordillera Cantábrica.

Hoy el clima es más templado y estas formas ya no presentan la dinámica de épocas pasadas. Poco a poco están siendo colonizadas por vegetación, pero su relieve sigue conservando una extraordinaria memoria geológica del frío.

Contemplarlas significa descubrir que también las piedras pueden fluir cuando la montaña permanece congelada.