Mirador al Valle de Samuño – Senda de La Pipiona (753 m)
Desde este balcón natural de la Sierra de la Espada, a 753 metros de altitud, la mirada se abre sobre una de las panorámicas más expresivas del Valle de Samuño. A nuestros pies se suceden pueblos, praderías, laderas boscosas y antiguos caminos, enmarcados por la Sierra del Rebullu, donde aparece el Picu Espines o Cogollín, y por la Sierra de Cuarra.
Hacia el fondo, el paisaje gana amplitud con la presencia de la Sierra del Aramo, una de las grandes referencias montañosas del centro de Asturias. Su perfil contrasta con la escala más íntima del valle y refuerza la sensación de encontrarnos ante un mirador privilegiado entre la montaña langreana y los grandes cordales asturianos. 6 - Senda La Pipiona_Totem.pdfPDF
Este punto es también un cruce de antiguos caminos. Aquí confluye la senda de la antigua mina La Pipiona, que asciende por el valle de Villar hacia la Sierra de la Espada, con la Vuelta a Langreo, que viene desde Ciañu y La Perallonga y continúa hacia La Tixera y el Mayáu Miguel.
Desde estas alturas se comprende mejor la relación entre aldeas, caminos, explotaciones mineras, ferrocarriles y paisaje. Samuño es un valle verde y profundamente minero, donde aún permanecen las huellas de generaciones ligadas al carbón. En el fondo del valle se sitúa el Pozo San Luis de La Nueva, uno de los grandes símbolos del patrimonio industrial asturiano y corazón del Ecomuseo Minero Valle de Samuño.
Este mirador invita a interpretar Samuño como un auténtico ecomuseo vivo: un territorio donde la naturaleza ha ido recuperando espacios, pero donde siguen presentes las huellas de la minería, los caminos de montaña, los prados, los bosques y los núcleos rurales que mantienen viva la identidad del valle.