Brañagallones, un antiguo lago glaciar (1220 m)
Glaciarismo
La Vega de Brañagallones es uno de los grandes paisajes glaciares de la Cordillera Cantábrica y uno de los enclaves geológicos más valiosos del Parque Natural de Redes.
Durante la última glaciación, una lengua de hielo descendía por el actual valle del río Monasterio desde la zona de Valdebezón. El movimiento del glaciar erosionó el valle y acumuló grandes cantidades de materiales en sus márgenes, formando morrenas.
Estas acumulaciones llegaron a actuar como una auténtica presa natural, originando un lago de obturación marginal en el entorno de Brañagallones.
Con la retirada definitiva de los hielos, el lago fue rellenándose poco a poco con sedimentos. Los sondeos realizados en la vega han localizado depósitos lacustres a más de 36 metros de profundidad, con edades superiores a 33.000 años.
Estos sedimentos funcionan como un archivo natural: conservan información sobre la vegetación, el clima y la evolución ambiental del territorio durante miles de años.
Brañagallones reúne además otros elementos de gran interés geológico, como el gran pliegue que cierra la vega, surgencias kársticas y estructuras relacionadas con la Falla de Tarna.
Hoy, el paisaje ganadero y forestal de Brañagallones oculta una historia mucho más antigua: bajo la vega tranquila existió primero hielo y después un lago de montaña.