Puente d’Arcu (312 m)

Puente d’Arcu (312 m)

Un puente medieval marca el lugar donde el Nalón abandona los desfiladeros y comienza a dibujar amplias vegas en la Cuenca Carbonífera Central.

Dinámica fluvial / Riesgos naturales

Puente d’Arcu es un lugar privilegiado para observar uno de los grandes cambios en el paisaje del río Nalón. Aquí, patrimonio histórico y geología se encuentran alrededor de un puente medieval de los siglos XII-XIII incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias.

Desde su nacimiento en Tarna y durante su recorrido por Caso y Sobrescobio, el Nalón atraviesa un territorio dominado por resistentes cuarcitas y calizas. El río se ve obligado a encajarse entre ellas, formando foces, desfiladeros y valles estrechos.

Al llegar a Laviana entra en la Cuenca Carbonífera Central y el paisaje comienza a cambiar. Aquí predominan materiales menos resistentes, fundamentalmente lutitas y areniscas, sobre los que el río puede desplazarse lateralmente con mayor facilidad.

El Nalón deja así de estar tan constreñido por la montaña y comienza a desarrollar meandros y amplias vegas aluviales. Estas llanuras cumplen además una función esencial: durante las grandes crecidas proporcionan al río espacio para desbordarse y almacenar temporalmente agua, funcionando como sistemas naturales de laminación de avenidas. 

La geología también condicionó la construcción del propio puente. Los afloramientos rocosos próximos a Peña Mea proporcionaron materiales resistentes adecuados para levantar una infraestructura destinada a perdurar durante siglos.

En el entorno permanecen además vestigios del antiguo ferrocarril minero de La Campurra, incorporando al paisaje una nueva etapa de la relación entre geología, comunicaciones y aprovechamiento del territorio.

Puente d’Arcu permite comprender, por tanto, un momento decisivo del viaje del Nalón: el punto donde el río comienza a abandonar la montaña más cerrada para convertirse progresivamente en el gran eje de las vegas habitadas e industriales del valle