Ojo de Buey – L’Arcón (1264 m)
Dinámica kárstica / Tectónica
El Ojo de Buey, conocido también como L’Oyu de la Mea o L’Arcón, es una de las formas geológicas más sorprendentes del Valle del Nalón y uno de los grandes hitos paisajísticos de Peña Mea. Se trata de un enorme arco natural de unos 20 metros de diámetro, abierto en las calizas carboníferas que forman esta emblemática montaña del concejo de Laviana.
Su historia comenzó bajo tierra. Hace cientos de miles de años, el agua de lluvia se infiltraba a través de las fracturas de la caliza y circulaba por el subsuelo, disolviendo lentamente la roca. Con el tiempo se formó una gran galería kárstica recorrida por un curso de agua subterráneo.
Posteriormente, el levantamiento del relieve y el progresivo encajamiento del río Nalón y sus afluentes hicieron que aquella antigua galería quedara situada muy por encima de los nuevos cauces. Ya sin agua circulando por su interior, el conducto comenzó a deteriorarse. La disolución de la caliza y los derrumbes hicieron desaparecer buena parte del techo y de las paredes de la antigua cavidad.
Solo sobrevivió un fragmento: el enorme arco que hoy vemos suspendido sobre la montaña.
El Ojo de Buey es, por tanto, mucho más que una curiosa ventana natural. Es el último testigo visible de una cueva desaparecida, una huella espectacular de cómo el agua, la tectónica y el paso del tiempo han ido transformando Peña Mea.