Dolmen de L’Españal

Dolmen de L’Españal

Un excepcional conjunto funerario neolítico donde arqueología, paisaje y simbolismo se unen en las montañas del Valle del Nalón

El Dolmen de L’Españal, conocido popularmente como Dolmen de la Mesa de los Moros, es uno de los enclaves prehistóricos más importantes de San Martín del Rey Aurelio. Se encuentra a unos 725 metros de altitud, en el cordal que separa los valles de La Güeria de Carrocera y Blimea, dentro de un entorno de gran valor natural y paisajístico.

Este monumento funerario es el elemento más destacado de una necrópolis tumular neolítica cuyos vestigios se distribuyen a lo largo de más de un kilómetro. El dolmen conserva la forma circular de su túmulo, de unos diez metros de diámetro, parte de su estructura pétrea y varios grabados realizados sobre la roca.

En la cercana Campa L’Españal se descubrió en 2016 otro túmulo funerario, diferente del dolmen, con dos cámaras correspondientes a momentos sucesivos de comienzos del IV y del III milenio a. C. Las excavaciones también documentaron restos de industria lítica y una compleja arquitectura funeraria. Este hallazgo ha permitido conocer mejor las prácticas rituales de las primeras comunidades campesinas del territorio y ha convertido L’Españal en uno de los conjuntos megalíticos más relevantes de Asturias.

La dimensión simbólica

La localización del dolmen no parece casual. Las comunidades prehistóricas escogían lugares elevados y formaciones geológicas singulares para construir monumentos que funcionaban como sepulturas, referencias territoriales y espacios cargados de significado. En L’Españal aprovecharon un afloramiento rocoso para unir arquitectura megalítica, paisaje y expresión simbólica.

Los grabados conservados plantean numerosas incógnitas. Miguel Ángel de Blas los estudió en 1982 y relacionó uno de ellos con un posible contexto neolítico del III milenio a. C. Este motivo está compuesto por pequeñas cazoletas unidas a un surco curvilíneo semejante a un canalillo. Los otros grabados podrían pertenecer a momentos históricos posteriores.

No existe una única interpretación para estas manifestaciones. Pudieron estar vinculadas a prácticas rituales, funcionar como señales relacionadas con los desplazamientos y el control del territorio o contribuir a delimitar espacios especialmente significativos para la comunidad.

Las estelas documentadas en Los Cuetos refuerzan el carácter simbólico del enclave. La única conservada es una pieza ovalada de arenisca de unos 65 centímetros, hincada en el sector suroeste del conjunto. En otros lugares próximos, como Artusu, Peñas Altas y la sierra de San Mamés, también se conocen petroglifos que ayudan a contextualizar el paisaje prehistórico del Valle del Nalón.

Cómo llegar

El acceso se realiza desde Blimea por la carretera SM-7 hasta el núcleo de La Casilla, donde debe estacionarse el vehículo. Desde allí parte la Ruta Dolménica L’Españal, un itinerario señalizado de aproximadamente tres kilómetros por sentido, que debe hacerse a pie o en vehículo todoterreno.

La ruta está considerada de dificultad fácil para personas acostumbradas a caminar, aunque discurre por terreno de montaña. Se recomienda llevar calzado deportivo o de senderismo, agua y ropa adecuada para las condiciones meteorológicas. Durante la visita es necesario respetar la señalización, no subir sobre las estructuras arqueológicas y evitar tocar, marcar, humedecer o mover las piedras y los grabados.