Iglesia de San Esteban de Ciañu

Iglesia de San Esteban de Ciañu

El gran testimonio del románico de Langreo, una iglesia medieval cuyas portadas conservan un rico universo de figuras humanas, animales y motivos vegetales

En el centro histórico de Ciañu, localidad que concentra buena parte del patrimonio histórico-artístico de Langreo, se levanta la Iglesia de San Esteban, pieza esencial de un conjunto en el que también destacan la Torre de La Quintana y numerosas casas solariegas. 

El templo tiene origen románico y conserva de su fábrica medieval dos elementos excepcionales: sus portadas occidental y sur, datadas probablemente entre finales del siglo XII y comienzos del XIII. Ambas permiten descubrir la riqueza escultórica alcanzada por el románico en este sector de Asturias. 

La portada occidental, la más monumental, presenta un arco de medio punto con varias arquivoltas. Su decoración combina motivos geométricos y vegetales con representaciones humanas y animales. Entre los capiteles sobresale especialmente una escena relacionada con el martirio de San Esteban, mientras que bajo el tejaroz aparecen motivos zoomórficos y antropomórficos. 

La portada meridional es igualmente singular. Su arco ligeramente apuntado incorpora una vuelta polilobulada y capiteles decorados con aves afrontadas y sirenas, acompañados de motivos de ajedrezado. La riqueza de ambas portadas ha permitido relacionarlas estilísticamente con los talleres románicos de la zona de Villaviciosa, uno de los focos más interesantes del románico asturiano. 

El edificio sufrió importantes transformaciones a lo largo de los siglos y, especialmente, una restauración historicista y neorrománica a comienzos del siglo XX, que buscó armonizar las nuevas partes del templo con sus restos medievales. 

La iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural en 1995, reconocimiento que confirma su importancia dentro del patrimonio cultural asturiano. 

San Esteban de Ciañu permite descubrir una faceta menos conocida del Valle del Nalón: mucho antes de convertirse en territorio minero e industrial, estas tierras ya conservaban un rico patrimonio medieval del que sus extraordinarias portadas románicas siguen siendo uno de los mejores testimonios.